viernes, 9 de agosto de 2013

personalidad

personalidad. trastornos.

La personalidad es el conjunto de rasgos y patrones conductuales más o menos estables y que caracterizan y definen al individuo.

Por tanto, todos los seres humanos tienen personalidad.

La manera de explicar cómo se desarrollan los trastornos de la personalidad va a depender de la teoría de la personalidad que adopte el evaluador.

Las principales son la teoría psicoanalítica, la teoría de la actualización y la teoría del aprendizaje.

El trastorno de la personalidad ocurre cuando el patrón conductual o cognitivo de la persona se desvía de lo esperado, de acuerdo con la sociedad a que pertenece.

Un mismo patrón conductual o cognitivo puede ser considerado adaptivo en una sociedad y un trastorno de personalidad en otra.

Por tanto, el individuo debe ser evaluado dentro de su contexto social y cultural.

Generalmente comienzan en la infancia o adolescencia y su perpetuación durante mucho tiempo afecta a la persona en los ámbitos en los cuales se desempeña, a raíz de los trastornos de conducta que posee, lo que le acarrea serios problemas laborales por su bajo rendimiento.

Es importante determinar si el trastorno es permanente y duradero, o si sólo es pasajero y es desencadenado por algún factor o circunstancia especial. También debe considerarse el medio social y cultural en el que se desenvuelve la persona con algún supuesto trastorno de la personalidad, ya que el modo de actuar y de pensar es muy variable entre las distintas comunidades.

Los principales trastornos de la personalidad son: paranoide, esquizoide, esquizotípica, antisocial, limítrofe, histriónica, narcisista, evitante, dependiente y obsesivo-compulsiva.

Otras categorías pueden ser establecidas por el especialista.

Los trastornos de la personalidad son patrones conductuales estables que producen malestar o incapacidad en la persona afectada.

Los trastornos de la personalidad se agrupan según las similitudes en los patrones de comportamiento exhibidos.

Los trastornos de la personalidad pueden ser divididos en tres categorías principales: aquellas personas excéntricas o con un comportamiento extraño, las ansiosas o con muchos temores y aquellas personas emotivas, vulnerables y con comportamiento teatral.

* Personas excéntricas

Estas personas son muy aisladas, desconfiadas, con dificultad para procesar la realidad que los rodea y no pueden diferenciar la información que proviene del exterior con la generada por ellos. Incluye los trastornos paranoide, esquizoide y esquizotípico, por estas personas aparentar ser raras o excéntricas.

* Personas emotivas y vulnerables

A estas personas les cuesta mucho controlar sus impulsos. Son muy lábiles emocionalmente, lo que les ocasiona ciertos problemas para adaptarse a su entorno. Incluye a los trastornos antisocial, limítrofe, histriónico y narcisista, por estos individuos con frecuencia aparentan ser dramáticos, emotivos o erráticos.

* Personas temerosas y ansiosas

Incluye a los trastornos evitante, dependiente y obsesivo-compulsivo, por la frecuencia con que aparentan estar ansiosos o temerosos.

Muchas personas afectadas frecuentemente presentan características asociadas a más de un trastorno de la personalidad.

Solamente cuando los rasgos de la personalidad son maladaptivos, inflexibles y causan problemas y malestar a la persona es que se consideran un trastorno.

piaget

 teoría de piaget.

Las ideas más importantes sobre las que se sustenta la teoría de PIAGET son las siguientes:

El funcionamiento de la inteligencia: Asimilación y Acomodación.

En el modelo piagetiano, una de las ideas nucleares es el concepto de inteligencia como proceso de naturaleza biológica. Para él el ser humano es un organismo vivo que llega al mundo con una herencia biológica, que afecta a la inteligencia. Por una parte, las estructuras biológicas limitan aquello que podemos percibir, y por otra hacen posible el progreso intelectual.

Con influencia darwinista, PIAGET elabora un modelo que constituye a su vez una de las partes más conocidas y controvertidas de su teoría. PIAGET cree que los organismos humanos comparten dos "funciones invariantes": organización y adaptación. La mente humana, de acuerdo con PIAGET, también opera en términos de estas dos funciones no cambiantes. Sus procesos psicológicos están muy organizados en sistemas coherentes y estos sistemas están preparados para adaptarse a los estímulos cambiantes del entorno. La función de adaptación en los sistemas psicológicos y fisiológicos opera a través de dos procesos complementarios: la ASIMILACIÓN Y LA ACOMODACIÓN.

La asimilación se refiere al modo en que un organismo se enfrenta a un estímulo del entorno en términos de organización actual, mientras que la acomodación implica una modificación de la organización actual en respuesta a las demandas del medio. Mediante la asimilación y la acomodación vamos reestructurando cognitivamente nuestro aprendizaje a lo largo del desarrollo (reestructuración cognitiva).

Desorganización

DESORGANIZACIÓN SOCIAL. Para algunos autores, el fenómeno criminal se encuentra en la desorganización social urbana ligada al desarrollo de la ciudad por la creciente industrialización que propiciaba la inserción de los jóvenes a las bandas juveniles, y no necesariamente delincuenciales. Esta situación fue considerada como una forma de resolver la tensión de grupos que no alcanzaban por medios legítimos las promesas de un capitalismo triunfante.

Hay espacios en los cuales no se ejerce el control social, propiciando de esta manera un aumento de las oportunidades del crimen, espacios, tales como: estacionamientos; parques en horas nocturnas; pasillos; Etc.

Delincuencia

DELINCUENCIA ORGANIZADA. El desarrollo de la delincuencia organizada es posible por la corrupción de las autoridades policiales, administrativas, judiciales y políticas, ya sean nacionales, regionales, o municipales.

El crimen organizado no puede subsistir sin la corrupción del aparato judicial, policíaco y político. "Crimen organizado y corrupción van siempre de la mano". Esta fundamental premisa es aceptada por los criminólogos.

jueves, 8 de agosto de 2013

el criminólogo

Un criminólogo es el profesional que se encarga del estudio de la delincuencia, su prevención y tratamiento, a través de la disciplina de la criminología. Ésta se conforma por diferentes teorías, paradigmas y elementos propios de ella como también de la sociología, la psicología, la medicina forense, el derecho, la antropología.
Según el Real Decreto 858/2003 de 4 de julio, se creó el título oficial de Licenciado en Criminología en España para, según el propio texto legal afirma, dar respuesta a la necesidad social de especialistas en el mundo de la delincuencia, en su análisis y la comprensión de sus causas, en los métodos más eficaces de prevención y, muy especialmente, en el estudio y explicación de la conducta delictiva y en los métodos y herramientas de intervención dirigidos al tratamiento de la conducta delictiva en sus más variadas formas de manifestación.
Para ser criminólogo hay varias vías a seguir:
·         Ser poseedor de la Licenciatura en Criminología  de los Estudios Universitarios de Grado superior.
·         Grado en Criminología.
Las salidas profesionales de la criminología podrían ser las siguientes:
·         Trabajar para los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, por ejemplo: asesor de jueces, abogados, fiscales, victimología policial o como miembro de la policía científica
·         Investigación científica en universidades u otras asociaciones o Instituciones.
·         Intervención y prevención a través de programas subvencionados por diversas instituciones públicas o privadas.
·         Trabajar como formador de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad u otras instituciones relacionadas.
·         Ejercer de detective privado, como autónomo o para una empresa privada.


Los criminólogos autónomos cobran sus tarifas libremente que pueden recibirse por ingresos directos de los clientes. Los criminólogos que sean funcionarios de policía, o judiciales cobran del Estado.

importancia de la criminologia

Para empezar, la criminología es una ciencia sintética y empírica, sus límites están fijados por su contenido el estudio doble del delincuente y del delito, bajo los aspectos antropológicobiológico, psicológico y sociológico, derivándose de ella que es una ciencia sintética, causal, explicativa, natural y cultural de las conductas antisociales. La Criminología se ocupa del delito, pero no existe un concepto único de delito debido a que la autonomía científica de la Criminología debe permitir la determinación de su propio objeto, sin someterse a las definiciones de delito que procedan de otros ámbitos o instancias.

Existen, en efecto, numerosas nociones de delito. El Derecho Penal, por ejemplo, se sirve de un concepto formal y normativo, impuesto por exigencias ineludibles de legalidad y seguridad jurídica el delito es toda conducta que vaya en contra de la ley y sea penada
El concepto penal constituye su obligado punto de partida pero nada más, porque el formalismo y el normativismo  jurídico resultan incompatibles con las exigencias metodológicas de una disciplina empírica como la criminología. La Criminología Clásica, dócil y sumisa a las definiciones jurídicas formales de delito, hizo del concepto de delito una cuestión metodológica prioritaria.



No así la moderna Criminología, consciente de la problematización de aquél, que se interesa sobre todo por temas de mayor trascendencia, por ejemplo, las funciones que desempeña el delito como indicador de la efectividad del control social, su volumen, estructura y movimiento, el reparto de la criminalidad entre los distintos estratos sociales, entre otros para la Criminología el delito se presenta, ante todo, como problema social y comunitario, caracterización que exige del investigador una determinada actitud para aproximarse al mismo.

violencia doméstica

La violencia doméstica imprime unas graves consecuencias para las víctimas, especialmente en el terreno emocional y psicológico. La psiquiatría ha identificado los trastornos derivados de la violencia en forma de cuadros patológicos. Los más frecuentes presentan síntomas al estrés postraumático, aunque hoy en día ya se conoce como síndrome de la mujer maltratada.

¿Qué es el Síndrome de la mujer maltratada? Aparece tras una exposición de maltrato repetido. En general no se trata de limitaciones de la personalidad de la víctima, sino de la reacción psicológica a la violencia crónica. Los síntomas más frecuentes y en los que hay que trabajar son:

   SENSACIÓN DE AMENAZA INCONTROLABLE A LA VIDA Y A LA SEGURIDAD PERSONAL: La violencia repetida e intermitente, entremezclada con períodos de arrepentimiento y ternura, suscita en la mujer una ansiedad extrema, así como respuestas de alerta y sobresalto permanente. La sensación de amenaza no es sólo hacia la propia víctima, también hacia sus hijos, de ahí el temor constante.

  AISLAMIENTO SOCIAL: Deriva de la excesiva dependencia del agresor, quien lo sabe y aumenta el dominio sobre la víctima ya que está sola.

   SENTIMIENTOS DE CULPA: La mayoría de las maltratadas se auto inculpan de su situación. Achacan el maltrato a sus propias conductas, creyendo que los episodios de violencia son provocados por sus comportamientos. Estos sentimientos de culpa facilitan su dependencia emocional, además piensan que si el comportamiento de la víctima acaba también terminará el maltrato.

    DEPRESIÓN Y SENTIMIENTOS DE BAJA AUTOESTIMA: El 65% de las mujeres maltratadas sufren cuadros de debilidad psíquica y deterioro de toda su personalidad, debido a:
- Disminución de recursos personales por el amedrentamiento, con pérdida de asertividad y volviéndose sumamente complacientes con los deseos de los demás.
- Aumento de la inseguridad y la capacidad para tomar decisiones.
- Reducción del rendimiento laboral y capacidad de concentración.
- Embotamiento o colapso emocional como mecanismo de autoprotección. Las maltratadas tienden a reprimir sus sentimientos y emociones para que no sean motivo de tensión con el agresor, pero les causa ansiedad grave.
- Creencias negativas de su imagen.

     PÉRDIDA DE VIDA SALUDABLE: Una situación de estrés crónico repercute en la salud. Es frecuente la excreción de niveles altos de cortisol (dolores de cabeza, problemas gastrointestinales como colon irritable); caída de defensas del sistema inmunitario; sensación de fatiga crónica y mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Esto provoca que la víctima se auto medique y dependa de tranquilizantes, analgésicos y ansiolíticos (sin beneficios fisiológicos y psicológicos). También son frecuentes los trastornos obsesivos, compulsivos y alimenticios.

Otro de los aspectos importantes a tratar en víctimas de maltrato son los motivos de la permanencia con el agresor. Cualquier razonamiento lógico apunta al abandono inmediato de la pareja. Los primeros estudios psicológicos en materia de violencia doméstica atribuían a las mujeres rasgos masoquistas. Sin embargo, algunos de los motivos de esta permanencia  están ligados a las creencias sexistas de las propias víctimas adquiridas durante la socialización. Los motivos de la dependencia al verdugo son:

  DEPENDENCIA ECONÓMICA: las víctimas se ven incapaces de mantenerse de forma autónoma. La carencia de la suficiente formación profesional dificulta también la independencia económica.

  DEPENDENCIA EMOCIONAL: las mujeres maltratadas suelen auto engañarse idealizando al maltratador y teniendo fe de que cambiarán; sienten lástima y pena; creen que la fuerza del amor lo puede todo.

     EXISTENCIA DE HIJOS PEQUEÑOS: en muchos casos, las víctimas consideran que la familia es un valor absoluto y debe mantenerse a toda costa. Creen que los hijos deben crecer y madurar emocionalmente con la presencia ineludible de un padre y de una madre. Esta idea aún tiene más peso si el maltrato es sólo hacia la mujer y no a los hijos. Además, piensan que ellas solas son incapaces de sacar adelante a los niños; incluso, en otros casos temen que pueden perder a sus hijos por incapacidad económica.

  TEMOR A REPRESALIAS: el agresor puede generar tal miedo real en la víctima que le disuada de abandonarle: muerte, pérdida de los hijos, represalias con otros miembros de la familia. Incluso, la víctima también puede sentirse aún más amenazada al ver en periódicos o en la televisión casos en los que el agresor acosa a la maltratada, la lesiona, agrede a sus hijos, incluso la asesina o como desgraciadamente hemos visto los últimos años asesine a los hijos en común.