jueves, 8 de agosto de 2013

el criminólogo

Un criminólogo es el profesional que se encarga del estudio de la delincuencia, su prevención y tratamiento, a través de la disciplina de la criminología. Ésta se conforma por diferentes teorías, paradigmas y elementos propios de ella como también de la sociología, la psicología, la medicina forense, el derecho, la antropología.
Según el Real Decreto 858/2003 de 4 de julio, se creó el título oficial de Licenciado en Criminología en España para, según el propio texto legal afirma, dar respuesta a la necesidad social de especialistas en el mundo de la delincuencia, en su análisis y la comprensión de sus causas, en los métodos más eficaces de prevención y, muy especialmente, en el estudio y explicación de la conducta delictiva y en los métodos y herramientas de intervención dirigidos al tratamiento de la conducta delictiva en sus más variadas formas de manifestación.
Para ser criminólogo hay varias vías a seguir:
·         Ser poseedor de la Licenciatura en Criminología  de los Estudios Universitarios de Grado superior.
·         Grado en Criminología.
Las salidas profesionales de la criminología podrían ser las siguientes:
·         Trabajar para los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, por ejemplo: asesor de jueces, abogados, fiscales, victimología policial o como miembro de la policía científica
·         Investigación científica en universidades u otras asociaciones o Instituciones.
·         Intervención y prevención a través de programas subvencionados por diversas instituciones públicas o privadas.
·         Trabajar como formador de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad u otras instituciones relacionadas.
·         Ejercer de detective privado, como autónomo o para una empresa privada.


Los criminólogos autónomos cobran sus tarifas libremente que pueden recibirse por ingresos directos de los clientes. Los criminólogos que sean funcionarios de policía, o judiciales cobran del Estado.

importancia de la criminologia

Para empezar, la criminología es una ciencia sintética y empírica, sus límites están fijados por su contenido el estudio doble del delincuente y del delito, bajo los aspectos antropológicobiológico, psicológico y sociológico, derivándose de ella que es una ciencia sintética, causal, explicativa, natural y cultural de las conductas antisociales. La Criminología se ocupa del delito, pero no existe un concepto único de delito debido a que la autonomía científica de la Criminología debe permitir la determinación de su propio objeto, sin someterse a las definiciones de delito que procedan de otros ámbitos o instancias.

Existen, en efecto, numerosas nociones de delito. El Derecho Penal, por ejemplo, se sirve de un concepto formal y normativo, impuesto por exigencias ineludibles de legalidad y seguridad jurídica el delito es toda conducta que vaya en contra de la ley y sea penada
El concepto penal constituye su obligado punto de partida pero nada más, porque el formalismo y el normativismo  jurídico resultan incompatibles con las exigencias metodológicas de una disciplina empírica como la criminología. La Criminología Clásica, dócil y sumisa a las definiciones jurídicas formales de delito, hizo del concepto de delito una cuestión metodológica prioritaria.



No así la moderna Criminología, consciente de la problematización de aquél, que se interesa sobre todo por temas de mayor trascendencia, por ejemplo, las funciones que desempeña el delito como indicador de la efectividad del control social, su volumen, estructura y movimiento, el reparto de la criminalidad entre los distintos estratos sociales, entre otros para la Criminología el delito se presenta, ante todo, como problema social y comunitario, caracterización que exige del investigador una determinada actitud para aproximarse al mismo.

violencia doméstica

La violencia doméstica imprime unas graves consecuencias para las víctimas, especialmente en el terreno emocional y psicológico. La psiquiatría ha identificado los trastornos derivados de la violencia en forma de cuadros patológicos. Los más frecuentes presentan síntomas al estrés postraumático, aunque hoy en día ya se conoce como síndrome de la mujer maltratada.

¿Qué es el Síndrome de la mujer maltratada? Aparece tras una exposición de maltrato repetido. En general no se trata de limitaciones de la personalidad de la víctima, sino de la reacción psicológica a la violencia crónica. Los síntomas más frecuentes y en los que hay que trabajar son:

   SENSACIÓN DE AMENAZA INCONTROLABLE A LA VIDA Y A LA SEGURIDAD PERSONAL: La violencia repetida e intermitente, entremezclada con períodos de arrepentimiento y ternura, suscita en la mujer una ansiedad extrema, así como respuestas de alerta y sobresalto permanente. La sensación de amenaza no es sólo hacia la propia víctima, también hacia sus hijos, de ahí el temor constante.

  AISLAMIENTO SOCIAL: Deriva de la excesiva dependencia del agresor, quien lo sabe y aumenta el dominio sobre la víctima ya que está sola.

   SENTIMIENTOS DE CULPA: La mayoría de las maltratadas se auto inculpan de su situación. Achacan el maltrato a sus propias conductas, creyendo que los episodios de violencia son provocados por sus comportamientos. Estos sentimientos de culpa facilitan su dependencia emocional, además piensan que si el comportamiento de la víctima acaba también terminará el maltrato.

    DEPRESIÓN Y SENTIMIENTOS DE BAJA AUTOESTIMA: El 65% de las mujeres maltratadas sufren cuadros de debilidad psíquica y deterioro de toda su personalidad, debido a:
- Disminución de recursos personales por el amedrentamiento, con pérdida de asertividad y volviéndose sumamente complacientes con los deseos de los demás.
- Aumento de la inseguridad y la capacidad para tomar decisiones.
- Reducción del rendimiento laboral y capacidad de concentración.
- Embotamiento o colapso emocional como mecanismo de autoprotección. Las maltratadas tienden a reprimir sus sentimientos y emociones para que no sean motivo de tensión con el agresor, pero les causa ansiedad grave.
- Creencias negativas de su imagen.

     PÉRDIDA DE VIDA SALUDABLE: Una situación de estrés crónico repercute en la salud. Es frecuente la excreción de niveles altos de cortisol (dolores de cabeza, problemas gastrointestinales como colon irritable); caída de defensas del sistema inmunitario; sensación de fatiga crónica y mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Esto provoca que la víctima se auto medique y dependa de tranquilizantes, analgésicos y ansiolíticos (sin beneficios fisiológicos y psicológicos). También son frecuentes los trastornos obsesivos, compulsivos y alimenticios.

Otro de los aspectos importantes a tratar en víctimas de maltrato son los motivos de la permanencia con el agresor. Cualquier razonamiento lógico apunta al abandono inmediato de la pareja. Los primeros estudios psicológicos en materia de violencia doméstica atribuían a las mujeres rasgos masoquistas. Sin embargo, algunos de los motivos de esta permanencia  están ligados a las creencias sexistas de las propias víctimas adquiridas durante la socialización. Los motivos de la dependencia al verdugo son:

  DEPENDENCIA ECONÓMICA: las víctimas se ven incapaces de mantenerse de forma autónoma. La carencia de la suficiente formación profesional dificulta también la independencia económica.

  DEPENDENCIA EMOCIONAL: las mujeres maltratadas suelen auto engañarse idealizando al maltratador y teniendo fe de que cambiarán; sienten lástima y pena; creen que la fuerza del amor lo puede todo.

     EXISTENCIA DE HIJOS PEQUEÑOS: en muchos casos, las víctimas consideran que la familia es un valor absoluto y debe mantenerse a toda costa. Creen que los hijos deben crecer y madurar emocionalmente con la presencia ineludible de un padre y de una madre. Esta idea aún tiene más peso si el maltrato es sólo hacia la mujer y no a los hijos. Además, piensan que ellas solas son incapaces de sacar adelante a los niños; incluso, en otros casos temen que pueden perder a sus hijos por incapacidad económica.

  TEMOR A REPRESALIAS: el agresor puede generar tal miedo real en la víctima que le disuada de abandonarle: muerte, pérdida de los hijos, represalias con otros miembros de la familia. Incluso, la víctima también puede sentirse aún más amenazada al ver en periódicos o en la televisión casos en los que el agresor acosa a la maltratada, la lesiona, agrede a sus hijos, incluso la asesina o como desgraciadamente hemos visto los últimos años asesine a los hijos en común.


Criminal vial

CRIMINAL VIAL. Toda persona es un delincuente en potencia, lo único que la frena es el daño irreparable que pueda causar con su acción y la consecuencia de la misma.

En el tráfico diario, todo conductor es susceptible de ser un delincuente vial. Estableciendo un perfil del delincuente vial, nos encontramos:
a. Mayoritariamente son hombres.

b. Son de estado civil solteros.

c. La edad está comprendida entre 21 y 34 años.

d. Tienen estudios inferiores a los universitarios.

e. Las infracciones que cometen frecuentemente, son: conducir en estado de embriaguez y circular sin licencia de conducir.

Basándonos en otro aspecto, tenemos:
1. El conductor tiene problemas con el alcohol, o con las drogas, es un delincuente ocasional.

2. El conductor es de temperamento agresivo en el volante; y el entorno determinante para ese delincuente vial, son los factores ambientales.

Mente criminal

Mente criminal. En un capítulo de "Los Simpsons", Bart y Lisa miraban por televisión un especial del payaso Krusty en la cárcel de Springfield. Viendo cómo los presos festejaban y aplaudían al payaso, Lisa comenta: "En el fondo, todo criminal tiene un corazón de niño", a lo cual Bart responde: "Y viceversa". 

¿Qué crea a un asesino?. ¿A qué se debe su proliferación en sociedades modernas?. No han faltado explicaciones de este fenómeno que crea pánico y se vive como amenaza: se ha hablado de deficiencias biológicas, de peculiaridades genéticas, de coeficientes de inteligencia; se han rastreado malos tratos en la infancia, familias disfuncionales y condicionamientos para la agresividad; los psiquiatras han trazado cuadros psicopatológicos y los detectives, perfiles; y la literatura y los medios han añadido un equívoco elemento inhumano, monstruoso pero seductor.
 
Todos los estudiosos del tema coinciden en este punto: la mente de un asesino no se desarrolla de golpe, sino que es el producto de un proceso que invariablemente comienza en la niñez. Los asesinos no empiezan cuando cumplen los 25 años y dicen "bueno, me parece que voy a empezar a atacar sexualmente a las mujeres y quemarles los pechos". Se trata de algo que se inicia muchos años antes y va desarrollándose dentro de un ciclo.

 
En todo caso la tan mentada "mente criminal" es una actitud antisocial fundamentada en los prejuicios de una sociedad incapaz de trazar unas normas equilibradas de convivencia.

miércoles, 7 de agosto de 2013

TRASTORNOS DE PERSONALIDAD Y CONDUCCIÓN

Se dice que “cada uno conduce como vive” (Tillmann y Hobbs), pero no tenemos que remitirnos sólo al curso vital del delincuente vial, sino que tenemos que aplicarlo también a su actitud en las vías y a la estructura de su personalidad.
 
Con respecto a la personalidad, sabemos que ésta desempeña un papel determinante en la conducta del ser humano en el tráfico, y por lo tanto los trastornos de personalidad influyen directamente en las decisiones y actuaciones que tomemos cuando vamos circulando.
 
Los trastornos de la personalidad se caracterizan por patrones de percepción, reacción y relación que son relativamente fijos, inflexibles y socialmente desadaptados, incluyendo una variedad de situaciones.
Las personas con trastornos de la personalidad generalmente no son conscientes de que su comportamiento o sus patrones de pensamiento son inapropiados; por el contrario, a menudo creen que sus patrones son normales y correctos.
 
Existen ciertos trastornos de la personalidad (personalidades con rasgos antisociales, narcisistas o personalidades límites) que se asocian con una mayor propensión a la conducción temeraria y por tanto a los siniestros viales.
 
Conjuntamente considerados, los trastornos de la personalidad afectan al individuo en diferentes ámbitos, que incluyen la cognición, la afectividad, los impulsos y el ámbito interpersonal. En general se trata de alteraciones:
  •  En la forma de percibir e interpretar los acontecimientos, incluyendo la percepción de uno mismo y  de los demás;
  •  En la naturaleza, intensidad y adecuación de la respuesta emocional;
  •  En la actividad y relaciones interpersonales; y
  •  En el control de los impulsos.

CRIMINOLOGÍA


Es una ciencia de carácter multidisciplinar que basa sus fundamentos en conocimientos propios de la sociología, psicología y la antropología social, tomando para ello el marco conceptual que delimita el derecho penal. La criminología estudia las causas del crimen y preconiza los remedios del comportamiento antisocial del hombre. Las áreas de investigación criminológicas incluyen la incidencia y las formas de crimen así como sus causas y consecuencias. También reúnen las reacciones sociales y las regulaciones gubernamentales respecto al crimen.